Higos secos españoles: aflatoxinas y ocratoxinas detectadas
Fuente: RASFF

Las imágenes tienen carácter ilustrativo y no representan el producto afectado por esta alerta.
Higos secos españoles contaminados con dos micotoxinas peligrosas
Las autoridades europeas han detectado aflatoxinas y ocratoxinas en higos secos recubiertos de harina de origen español, notificadas por las autoridades francesas el 20 de agosto de 2026. Se trata de una alerta de riesgo grave y potencialmente grave, con dos notificaciones del Sistema RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed) de la UE en menos de dos horas, indicando la seriedad de la contaminación.
¿Qué producto está afectado?
El producto afectado son higos secos recubiertos o enharinados de procedencia española. Según las notificaciones, los higos han sido recubiertos con harina, lo que aumenta la preocupación sobre posible contaminación cruzada durante el proceso de manipulación o envasado.
Los higos secos son un producto popular en Europa, especialmente durante los meses de otoño e invierno, consumidos como snack, en repostería o como ingrediente en otros productos alimentarios. España es uno de los principales productores y exportadores de higos secos de la UE, lo que aumenta el potencial de distribución de este lote contaminado.
¿Cuál es el riesgo para la salud?
Las autoridades han clasificado esta alerta con riesgo grave (aflatoxinas) y riesgo potencialmente grave (ocratoxinas). Estas micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por hongos microscópicos que pueden crecer en alimentos durante el cultivo, cosecha, transporte o almacenamiento, especialmente en condiciones de humedad elevada.
A diferencia de otros contaminantes bacterianos, las micotoxinas no se eliminan por cocción ni por lavado, lo que significa que cualquier producto contaminado representa un riesgo directo al consumidor. Los niveles máximos permitidos en la UE son extremadamente bajos precisamente porque estas sustancias son tóxicas incluso en pequeñas concentraciones.
¿Qué son las aflatoxinas?
Las aflatoxinas son micotoxinas producidas principalmente por hongos del género Aspergillus, especialmente A. flavus y A. parasiticus. Se generan cuando estos microorganismos crecen en alimentos con contenido de grasa y proteína, siendo los frutos secos y las semillas especialmente susceptibles.
La aflatoxina B1 es la más peligrosa: es carcinógena y clasificada como sustancia cancerígena de grupo 1 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Actúa principalmente en el hígado, donde se metaboliza en un compuesto altamente tóxico que se une al ADN, causando mutaciones y potencial desarrollo de cáncer hepático tras exposición crónica.
La exposición aguda (consumo en una sola ocasión o en poco tiempo) a altas concentraciones puede causar aflatoxicosis aguda: daño hepático grave, coagulopatías, encefalopatía hepatotóxica e incluso muerte. A nivel subagudo y crónico, afecta principalmente al hígado, causando cirrosis, fibrosis y aumento del riesgo de carcinoma hepatocelular.
Los niños pequeños y las personas con malnutrición o inmunodepresión presentan mayor susceptibilidad. En la UE, el nivel máximo permitido es de 4 nanogramos por gramo (ng/g) para aflatoxina B1 en alimentos, una de las regulaciones más estrictas del mundo.
¿Qué son las ocratoxinas?
Las ocratoxinas, especialmente la ocratoxina A, son micotoxinas producidas por hongos de los géneros Aspergillus y Penicillium. A diferencia de las aflatoxinas, las ocratoxinas se forman incluso a temperaturas bajas, lo que las hace especialmente problemáticas en productos almacenados en condiciones de frío o humedad moderada.
La ocratoxina A es nefrotóxica (daña los riñones) y teratógena (puede afectar al desarrollo fetal). Actúa principalmente en el riñón, causando necrosis tubular progresiva, insuficiencia renal crónica y, en casos severos, insuficiencia renal aguda. También se ha demostrado que tiene potencial carcinógeno, siendo clasificada como posiblemente cancerígena (grupo 2B) por la IARC.
La exposición prolongada causa nefropatía por ocratoxina (una enfermedad crónica de riñón irreversible), especialmente en personas con deficiencias nutricionales. Los síntomas de exposición crónica incluyen poliuria, polidipsia y gradual deterioro de la función renal. En la UE, el nivel máximo permitido es de 120 ng/g en alimentos, aunque algunos países establecen límites más estrictos.
Las embarazadas presentan riesgo aumentado, ya que la ocratoxina A puede atravesar la barrera placentaria y afectar el desarrollo fetal, causando teratogenicidad y restricción del crecimiento intrauterino.
Países y distribución afectados
- Francia (país notificante)
La alerta ha sido emitida por las autoridades francesas, lo que sugiere que el producto ha sido distribuido o identificado primero en Francia. Dado que se trata de una alerta de la UE, es probable que el producto haya sido distribuido en múltiples países europeos. Se recomienda a todos los consumidores y distribuidores en territorio europeo verificar si tienen este producto.
Medidas tomadas por las autoridades
Las autoridades francesas han emitido una alerta de notificación grave a través del sistema RASFF de la Comisión Europea. Esta es la vía oficial para comunicar de manera inmediata a todos los estados miembros de la UE la presencia de este producto contaminado.
Se espera que:
- Se ordene la retirada del lote contaminado del mercado (recall)
- Los distribuidores y minoristas sean notificados para cesar la venta inmediata
- Los consumidores reciban información sobre cómo identificar y devolver el producto
- Se investigue el origen de la contaminación en la cadena de producción española
¿Qué deben hacer los consumidores?
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Identifica si tienes el producto: Busca higos secos recubiertos o enharinados de origen español en tu despensa. Aunque las notificaciones no especifican marca ni lote exacto, cualquier higo seco enharinado de procedencia española comprado recientemente debe considerarse sospechoso.
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No consumas el producto: No comas ni uses estos higos en ninguna preparación culinaria. Las micotoxinas no se destruyen por calor ni por lavado, así que la cocción no elimina el riesgo.
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Deshazte del producto de forma segura: Coloca los higos en una bolsa cerrada y deposítalos en la basura general (no en compostaje, ya que podría diseminar los hongos). No reutilices el envase.
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Consulta con tu distribuidor o tienda: Si compraste el producto en una tienda física o en línea, contacta al lugar de compra para reportar la compra y conocer si está incluido en el lote afectado. Puedes solicitar un reembolso o cambio.
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Vigilancia de síntomas: Si tú o alguien de tu familia ha consumido estos higos recientemente, mantente alerta ante síntomas como problemas gastrointestinales, náuseas, vómitos, o cambios en la función urinaria. En caso de síntomas, consulta con tu médico e informa sobre la posible exposición a micotoxinas.
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Especial cuidado con grupos vulnerables: Si hay niños pequeños, embarazadas, ancianos o personas inmunodeprimidas en el hogar, extrema las precauciones para evitar cualquier contacto con el producto.
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Mantente informado: Consulta regularmente la web del Sistema RASFF de la UE para actualizaciones sobre este producto y otros incidentes de seguridad alimentaria.
Fuente oficial: Sistema RASFF de la UE
Preguntas frecuentes
- ¿Qué son las aflatoxinas y las ocratoxinas?
- Son micotoxinas producidas por hongos que pueden crecer en los higos durante el cultivo o almacenamiento. La aflatoxina B1 es carcinógena y afecta el hígado. La ocratoxina A es nefrotóxica y puede dañar los riñones. Ambas se clasifican como sustancias peligrosas incluso en pequeñas cantidades.
- ¿Cómo identifico si tengo estos higos en casa?
- Se trata de higos secos de origen español recubiertos de harina. La alerta no especifica marca, lote ni fechas de envasado en los datos disponibles. Si tienes higos secos recubiertos de polvo blanco de procedencia española comprados recientemente, consulta con el distribuidor o el lugar de compra.
- ¿Qué síntomas puedo tener si los he consumido?
- La exposición a corto plazo a estas micotoxinas puede causar problemas gastrointestinales, náuseas y vómitos. A largo plazo, el consumo crónico puede afectar al hígado y los riñones. Si experimentas síntomas después de consumir estos higos, consulta con tu médico.
- ¿Son peligrosos para toda la población?
- Sí, pero especialmente preocupantes en niños pequeños, embarazadas, ancianos e inmunodeprimidos, que tienen mayor sensibilidad a las micotoxinas. Estos grupos de riesgo no deben consumirlos bajo ninguna circunstancia.
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