Pesticidas y toxinas en cereales: tres alertas en Europa
Fuente: RASFF

Las imágenes tienen carácter ilustrativo y no representan el producto afectado por esta alerta.
Tres alertas de seguridad alimentaria en cereales: pesticidas y toxinas en maíz, mijo y galletas
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (RASFF) ha emitido tres notificaciones de alerta simultáneas sobre contaminación en productos de cereales. La primera afecta a maíz procedente de Argentina importado a través de España, contaminado con el pesticida chlorpyrifos. La segunda alerta sobre mijo amarillo de Países Bajos con el mismo pesticida. La tercera identifica galletas de espelta integral ecológicas de República Checa contaminadas con ocratoxina A, una toxina natural producida por mohos. Todas estas alertas han sido clasificadas como "potencialmente graves" o "graves" por las autoridades, lo que implica un riesgo real para la salud de los consumidores europeos.
¿Qué productos están afectados?
Tres cereales y derivados diferentes figuran en estas alertas simultáneas:
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Maíz de Argentina: Importado a través de España, contaminado con el pesticida chlorpyrifos en concentraciones que superan los límites máximos permitidos en la Unión Europea. El maíz es un cereal fundamental en la cadena alimentaria europea, tanto para consumo directo como para ingrediente en productos derivados.
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Mijo amarillo de Países Bajos: A pesar de cultivarse en Países Bajos, este lote también presenta contaminación por chlorpyrifos, el mismo pesticida organofosforado detectado en el maíz argentino. El mijo es menos común en dietas occidentales pero se utiliza en productos de panadería, cereales para desayuno y alimentos para pájaros.
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Galletas de espelta integral ecológicas de República Checa: Estas galletas, comercializadas como productos ecológicos certificados, contienen ocratoxina A, una micotoxina producida de forma natural por hongos que contaminan los cereales durante el cultivo o almacenamiento en condiciones inadecuadas de humedad.
¿Cuál es el riesgo para la salud?
Los riesgos varían según el contaminante detectado:
Chlorpyrifos: Clasificado como riesgo potencialmente grave. Este pesticida organofosforado interfiere con el sistema nervioso al inhibir la acetilcolinesterasa. En expertos de las autoridades, el chlorpyrifos ha sido incluido en clasificaciones de peligro para la reproducción y el desarrollo neurológico, especialmente en niños. Su ingesta puede causar síntomas agudos como temblores, debilidad muscular, diarrea, hipersalivación y dificultad respiratoria.
Ocratoxina A: Clasificada como riesgo grave. Esta micotoxina es hepatotóxica (afecta el hígado) y nefrotóxica (afecta el riñón), con potencial efecto cancerígeno según clasificaciones internacionales. Está relacionada con una enfermedad llamada nefropatía endémica de los Balcanes cuando la exposición es prolongada.
¿Qué es el chlorpyrifos?
El chlorpyrifos es un insecticida organofosforado sintético utilizado en agricultura para combatir plagas de insectos en cultivos como maíz, trigo y otros cereales. Aunque su uso ha sido restringido en la Unión Europea desde 2020 —fundamentalmente en forma de spray directo— sigue utilizándose en terceros países como Argentina, lo que explica su presencia en importaciones.
El chlorpyrifos actúa en el organismo inhibiendo la acetilcolinesterasa, una enzima crucial para la regulación del sistema nervioso. Cuando esta enzima se inhibe, los neurotransmisores se acumulan, provocando una sobrestimulación del sistema nervioso central y periférico.
Los síntomas de exposición aguda incluyen salivación excesiva, lacrimación, miosis (pupilas contraídas), temblores, debilidad muscular, parálisis, diarrea, vómitos y, en casos graves, insuficiencia respiratoria. La exposición prolongada a dosis bajas puede afectar el desarrollo neurológico en niños, alterar funciones cognitivas y reproducción.
Los grupos de mayor riesgo son los menores de edad (desarrollo cerebral aún en curso), mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas. Los límites máximos permitidos en la UE para chlorpyrifos en cereales varían según el tipo de cereal, pero habitualmente oscilan entre 0,01 y 0,05 mg/kg. Los lotes alertados han superado significativamente estos umbrales.
¿Qué es la ocratoxina A?
La ocratoxina A (OTA) es una micotoxina, es decir, una toxina producida por hongos microscópicos (principalmente Aspergillus y Penicillium) que contaminan cereales y frutos secos en condiciones de humedad relativa alta y temperaturas moderadas durante el cultivo, cosecha, transporte o almacenamiento. No es un aditivo o pesticida aplicado intencionadamente, sino un contaminante natural que surge por mala gestión de condiciones ambientales.
La ocratoxina A es principalmente hepatotóxica y nefrotóxica: daña el hígado y los riñones. La exposición crónica (prolongada en el tiempo) está asociada con enfermedad renal progresiva, alteraciones en marcadores de función renal y, en algunos casos, neoplasias renales. Su mecanismo de acción incluye estrés oxidativo y apoptosis (muerte celular programada) en células del riñón.
Los síntomas de exposición aguda son difusos (molestias abdominales, náuseas) pero la enfermedad característica es la nefropatía endémica de los Balcanes, una enfermedad crónica renoproliferativa descrita en poblaciones con consumo histórico prolongado de cereales contaminados con OTA.
Los límites máximos permitidos en la UE para ocratoxina A en cereales oscilan entre 3 y 5 μg/kg según el tipo de producto. Las galletas alertadas han superado estos límites. Los grupos de riesgo incluyen niños pequeños, embarazadas e inmunodeprimidos, aunque cualquier consumidor está en riesgo si la dosis es suficiente.
Países y distribución afectados
Aunque los datos específicos de distribución dentro de la UE no están completamente publicados en las primeras fases de la alerta, los productos proceden de:
- Argentina (maíz, notificado por Bélgica, importado vía España)
- Países Bajos (mijo amarillo, notificado por Bélgica)
- República Checa (galletas de espelta, notificado por Alemania)
La notificación por parte de Bélgica y Alemania sugiere que estos países han detectado los productos en sus sistemas de inspección aduanal o alimentaria, pero la distribución real puede abarcar múltiples países europeos.
Medidas tomadas por las autoridades
Las autoridades de la Unión Europea han emitido alertas de notificación a través del sistema RASFF (Sistema Rápido de Alerta para Alimentos y Piensos), lo que implica:
- Comunicación inmediata a todos los Estados miembros para que movilicen controles en frontera y en el mercado interno.
- Solicitud de retirada de productos del mercado (recall) a operadores que hayan importado o distribuido estos lotes.
- Investigación de la cadena de suministro para identificar todas las muestras contaminadas.
- Análisis de origen: en el caso del maíz argentino, investigación en origen sobre prácticas agrícolas y motivos de la contaminación (posible aplicación no autorizada de chlorpyrifos, contaminación cruzada, etc.).
¿Qué deben hacer los consumidores?
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Revisa tu despensa: Busca productos de maíz etiquetados como "origen Argentina", mijo amarillo de "origen Países Bajos" o galletas de "espelta ecológica de República Checa" comprados entre abril y mayo de 2026. Presta atención a números de lote y fechas de envasado.
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No consumas estos productos si los tienes: Aunque una sola exposición no es tóxica, es preferible no correr riesgos. Retira estos productos de tu hogar de forma segura.
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Contacta a las autoridades: Si identificas alguno de estos productos en tu poder o en tiendas, notifica a la Autoridad de Seguridad Alimentaria de tu comunidad autónoma o país.
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Vigila síntomas: Si ya has consumido maíz de Argentina, mijo o galletas de espelta checa en las últimas semanas, mantente atento a síntomas como debilidad muscular, mareos, temblores, molestias digestivas o renales. Ante cualquier síntoma sospechoso, consulta al médico.
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Exige transparencia en el comercio: Pide a comerciantes y distribuidores que demuestren el origen exacto de sus productos y que certifiquen análisis de residuos de pesticidas y micotoxinas, especialmente en importaciones de terceros países.
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Confía en sellos certificados, pero verifica: Aunque el sello ecológico debería garantizar ausencia de pesticidas, la ocratoxina A es un contaminante natural que puede aparecer incluso en productos certificados si las condiciones de almacenamiento fueron deficientes.
Fuentes oficiales:
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es el riesgo de chlorpyrifos en el maíz y mijo?
- El **chlorpyrifos** es un pesticida organofosforado que afecta el sistema nervioso. A dosis altas o tras exposición prolongada puede causar debilidad muscular, mareos, problemas digestivos y alteraciones neurológicas. Los grupos de riesgo son niños, embarazadas e inmunodeprimidos. Los límites máximos permitidos en cereales varían según normativa, pero las muestras alertadas los superan.
- ¿Qué es la ocratoxina A y por qué aparece en las galletas?
- La **ocratoxina A** es una toxina producida naturalmente por hongos (moho) que contaminan cereales en condiciones de humedad y temperatura inadecuadas. Afecta principalmente el riñón y puede tener efectos cancerígenos. Aunque es orgánica, las galletas alertadas superan los límites máximos legales permitidos en la UE.
- ¿Cómo identifico estos productos en casa?
- Busca en tu despensa productos etiquetados como originarios de Argentina (maíz), Países Bajos (mijo) o República Checa (galletas de espelta ecológicas), comprados entre abril y mayo de 2026. Si encuentras lotes sospechosos, no los consumas y contacta a las autoridades locales de sanidad alimentaria.
- ¿Qué síntomas debo vigilar si ya consumí estos productos?
- Para chlorpyrifos: vigilancia de debilidad muscular, mareos, hipersalivación, diarrea, dificultad respiratoria. Para ocratoxina: síntomas pueden tardar días o semanas (molestias renales, dolor articular). Ante cualquier síntoma sospechoso tras consumir estos cereales, consulta al médico inmediatamente.
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